Por @DanylsaVargas

Hay una carga silenciosa que muchas mujeres llevan consigo todos los días: la de tener que poder con todo.
El trabajo, las responsabilidades del hogar, la crianza de los hijos, las expectativas del entorno cercano, las exigencias de la sociedad y, como si todo eso fuera poco, también encontrar tiempo para cuidar de sí mismas. Es como si ser mujer conllevaría desarrollar una capacidad extraordinaria para resolverlo todo, sin quejarse demasiado y sin permitirse caer.
Nos acostumbramos a aplaudir a la mujer que nunca se detiene, que siempre tiene una respuesta, que resuelve las dificultades de todos y que, incluso cuando está agotada y no puede más, sigue adelante. La calificamos de fuerte, admirable, incansable… ¿Pero cuánto le está costando sostener esa imagen?
Todo eso conlleva pagar un precio y, a veces muy alto.

Está en esos días en que el cuerpo ruega descanso, pero la mente no se detiene. En las noches en que a pesar del cansancio, no puedes dormir tranquila. En esa sensación de culpa que aparece cuando una mujer decide dedicar unas horas a sí misma, como si descansar fuera una falta de responsabilidad con los demás.
Tenemos que ser profesionales exitosas, madres presentes y abnegadas, hijas atentas, compañeras comprensivas y mujeres con una presencia impecable. Si alguna de esas piezas se desordena, vas al paredón: no está dedicando suficiente tiempo a sus hijos, está demasiado concentrada en su carrera, ha cambiado, ya no es la misma…
No se trata de negar que los hombres también enfrentan presiones y responsabilidades. Pero en muchos hogares y, más en los uniparentales, las mujeres siguen asumiendo una parte desproporcionada del trabajo doméstico, de los cuidados y de esa labor invisible de anticipar necesidades, para mantener todo funcionando.
Hay que entender que ser fuerte no significa vivir agotada. Ser independiente no significa tener que hacerlo todo sola. Y amar a nuestra familia no exige renunciar permanentemente a nuestro propio bienestar.

Los parámetros debes ponértelos tú, y sí, yo sé que se lee muy fácil pero aplicarlo no lo es.
Pero hay que tener mucho pendiente que NO tenemos que poder con TODO.



