Comunitarios mantienen protestas, vigilia y paro de actividades en defensa de su territorio.
Por: Informativo Municipal
La tensión social continúa aumentando en el Distrito Municipal de La Cuaba, en el municipio de Pedro Brand, donde residentes, líderes comunitarios, agricultores, comerciantes y representantes religiosos han iniciado una serie de protestas y paralizaciones de actividades en rechazo a la posible instalación de un vertedero o planta de desechos sólidos en la zona.
La situación ha generado un ambiente de alta preocupación entre los comunitarios, quienes aseguran que no permitirán que su territorio sea convertido en un depósito de basura que pueda afectar el equilibrio ambiental, los recursos acuíferos y la salud de cientos de familias que residen en esa comunidad ecoturística.
De acuerdo con reportes difundidos en medios nacionales y plataformas digitales, los moradores mantienen una vigilia permanente y un campamento en la entrada de La Cuaba como mecanismo de presión para exigir a las autoridades la paralización inmediata del proyecto.
Durante las manifestaciones, los residentes han denunciado que supuestamente no se han presentado estudios técnicos ambientales claros ni explicaciones públicas suficientes sobre el impacto ecológico que tendría una instalación de esta naturaleza en la zona. Según los comunitarios, existe temor de contaminación de afluentes, proliferación de insectos, malos olores y afectaciones directas a la salud pública.
Uno de los aspectos que más preocupa a los habitantes es que La Cuaba ha sido reconocida por muchos años como una comunidad con potencial ecoturístico y agrícola, por lo que entienden que un vertedero provocaría daños irreversibles a la imagen y desarrollo económico del lugar.
En las protestas también han participado comerciantes y pequeños emprendedores de la zona, quienes advierten que la instalación de un vertedero podría provocar pérdidas económicas considerables y una disminución en la inversión y visitas a la comunidad.
Líderes religiosos se han unido igualmente a las jornadas de resistencia realizando cadenas de oración y llamados públicos a las autoridades para que escuchen el clamor de la población antes de tomar cualquier decisión definitiva sobre el proyecto.
La protesta ha comenzado a convertirse en un tema de interés nacional debido al nivel de organización comunitaria y al creciente respaldo que han recibido los residentes en redes sociales y medios de comunicación.
Los comunitarios han reiterado que continuarán las manifestaciones y el paro de actividades hasta recibir garantías oficiales de que el proyecto no será ejecutado en la comunidad.
Este conflicto vuelve a colocar sobre la mesa el debate nacional sobre el manejo de los residuos sólidos en la República Dominicana, la ubicación de los vertederos y la necesidad de que cualquier proyecto relacionado con desechos sólidos sea sometido a estudios ambientales rigurosos, consultas comunitarias y procesos transparentes que respeten la salud y la dignidad de las comunidades afectadas.




