Por: Pedro René Almonte M.
El legado y la impronta, cuando ya las palomas van a descansar después del vuelo, se convierten en algo de extrema importancia, y luce ser una condición “sine qua non” de gran parte de los gobernantes, el pretender ser recordado de manera positiva y el Presidente Luis Abinader, no es la excepción a esto.
En tal sentido, los 8 años de gobierno de Luis Abinader serán medidos y juzgados cuando ya no esté en la silla de los alfileres largos, yo espero que el juicio que se haga de su obra de gobierno sea justo. Ni tan buena como dicen sus acólitos y ni tan mala como dicen sus adversarios. Lo que sí , es que se debe partir desde la coyuntura externa e interna que le ha tocado gobernar a Luis Abinader. Luces y sombras hay en su obra de gobierno, como en las de todos los presidentes que nos han tocado a los dominicanos.
Por lo tanto, entre sus luces la historia tendrá que contar los XXV y a su vez el centenario de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Un montaje histórico, una presencia en delegaciones de atletas de múltiples países, una inversión positiva de más de 9 mil millones de pesos. Todos los Presidentes dominicanos han apoyado el deporte sin titubeo y, la voluntad política de Luis Abinader ha permitido que hoy Santo Domingo sea sede de unos Juegos Centroamericanos que desde ya se saben históricos y sirven como la antesala de los Panamericanos en Lima (Perú) 2027 y posteriormente los próximos Juegos Olímpicos en Los Ángeles (USA) 2028.
De modo que, si “Los Centroamericanos de Abinader” terminan como comenzaron, no hay ninguna duda de que será un gran logro para la gestión de Luis Abinader y para la República Dominicana. Espero que los dominicanos valoremos y cuidemos las infraestructuras deportivas que quedaran como legado y apoyemos de forma masiva esta fiesta nacional del deporte que nos hace sentir orgullosos de nuestra identidad.



